La invitación a iniciar RENOVADAS Y RENOVADOS una nueva etapa la tomamos comprometidos como PEREGRINOS DE LA ESPERANZA. Este mes de febrero recibimos la hermosa visita de varios PEREGRINOS Y PEREGRINAS que, llegando con sus cansancios, penas y dolores, renovaron y nos renovaron la FE en el AMOR compartido que nos impulsa a anunciar que otro mundo más justo y libre es posible cuando disipamos el Mal y hacemos vencer con solidaridad, ternura y lucha el proyecto de reino que Jesús, junto a muchas y muchos mártires, ofrecieron con sus vidas. Otro Mundo es posible, y lo estamos construyendo día a día en Común-Unidad.
Agradecemos también la hermosa y necesaria charla que nos ofreció Fray Tony, freile franciscano del conurbano bonaerense, que con su sabiduría y contemplación nos contó de la vida y entrega de San Francisco de Asis, y nos invitó a seguir sus pasos, como los de su amiga Santa Clara, alentandonos a ser amorosos Cuidadores y Cuidadoras de la Creación, de la Casa Común.
Este verano construyendo una Iglesia en salida y misionera, nos alegró poder articular con el Club Deportivo local con el cual nuestra Cooperativa de Educadores Populares Cuidadores de la Casa Común FOGATA, puso también a disposición la Lancha/Escuela "Patriota" para que ningún niño, niña y jóven de la Comunidad que se encuentran inscriptos en el Programa para barrios populares "Envión" dejen de disfrutar las maravillas de la Creación, y así multiplicar voluntades y corazones en la misión que se nos encomienda en la Encíclica Laudato Sí del Papa Francisco.
(...) " Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, corazón confiado y amplitud de miras. El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente. Por esa razón elegí el lema Peregrinos de la Esperanza. Todo esto será posible si somos capaces de recuperar el sentido de la fraternidad universal, si no cerramos los ojos ante la tragedia de la pobreza galopante que impide a millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños vivir de manera humanamente digna. Pienso especialmente en los numerosos refugiados que se ven obligados a abandonar sus tierras. Ojalá que las voces de los pobres sean escuchadas en este tiempo de preparación al Jubileo que, según el mandato bíblico, devuelve a cada uno el acceso a los frutos de la tierra: «podrán comer todo lo que la tierra produzca durante su descanso, tú, tu esclavo, tu esclava y tu jornalero, así como el huésped que resida contigo; y también el ganado y los animales que estén en la tierra, podrán comer todos sus productos» (Lv 25,6-7).
Por lo tanto, la dimensión espiritual del Jubileo, que nos invita a la conversión, debe unirse a estos aspectos fundamentales de la vida social, para formar un conjunto coherente. Sintiéndonos todos peregrinos en la tierra en la que el Señor nos ha puesto para que la cultivemos y la cuidemos (cf. Gn 2,15), no descuidemos, a lo largo del camino, la contemplación de la belleza de la creación y el cuidado de nuestra casa común. Espero que el próximo Año Jubilar se celebre y se viva también con esta intención. De hecho, un número cada vez mayor de personas, incluidos muchos jóvenes y adolescentes, reconocen que el cuidado de la creación es expresión esencial de la fe en Dios y de la obediencia a su voluntad."